domingo, 18 de marzo de 2012

ALERGIAS


Llega la primavera. Estación amada y temida a la vez. Amada por la belleza de los campos floreados y porque de nuevo la luz del sol se convierte en compañera habitual. Temida por todas las personas que saben que esa belleza de la floración provoca en su cuerpo reacciones nada agradables como estornudos, lagrimeo, dificultades respiratorias, picor en los ojos…

Procesos Alérgicos.

Hay varios tipos de reacciones que pertenecen a las alergias, pero habitualmente nos referimos con este nombre a la de tipo I o anafiláctica, es decir, al conjunto de síntomas anteriormente expuesto que viene provocado por la exposición a una sustancia de índole natural o artificial que provoca una extraña reacción en el sistema inmunológico.

Esta sustancia, llamada alergeno puede estar camuflada en el pelo de un animal, en el polen de una flor, en un alimento, en pinturas, barnices… pero también a veces los procesos alérgicos pueden ser producidos por alergenos tales como el miedo y la cólera.

Ante la exposición a un tóxico se produce en el organismo una reacción inmunológica que crea unos anticuerpos para luchar contra los antígenos o sustancias invasoras. Ante una nueva exposición, los anticuerpos reconocerán el germen invasor. Pero en la alergia, cada exposición provoca una nueva reacción por parte de los anticuerpos que se encuentran incapaces de neutralizar el “ataque”. La persona que ya está sensibilizada a ese alergeno sufrirá los síntomas de la respuesta inmunológica cada vez que se produzca la exposición.

Histamina e inmunoglobulinas

Habitualmente, cuando las células se sienten atacadas por una sustancia se producen anticuerpos provocando la reacción normal de una infección. Pero en la alergia, en su primer contacto con el organismo, el alergeno provoca una sensibilización del tejido  y en los sucesivos contactos la reacción orgánica consiste en la liberación de histamina e inmunoglobulinas, sustancias responsables de los síntomas que todos conocemos en una alergia.

Estos procesos pueden venir provocados por un alimento que no es correctamente digerido debido a una deficiencia en la mucosa intestinal. Al pasar a la sangre y de ahí al tejido, éste quedará sensibilizado. También es común el caso de una sustancia que ingresa a en el organismo a través de la piel o mucosas que se combina con proteínas existentes en el cuerpo dando como resultado alergenos.

Habitualmente los tratamientos que se ofrecen al alérgico se basan en la toma de antihistamínicos (o de corticoides en procesos más fuertes) para evitar la inflamación exacerbada así como la rinorrea, conjuntivitis, estornudos, etc.

Desde las terapias naturales el punto de partida es diferente, ya que la pretensión no es acabar con el síntoma molesto, sino indagar los motivos por los que se pueden llegar a esa reacción, de manera que una vez localizados y tratados, el síntoma desaparezca por sí mismo.  Una vez más no nos conformaremos con silenciar la alarma, sino que haremos todo lo posible por apagar el fuego.

Visión en conjunto

Las terapias naturales entienden al  hombre como un todo, por tanto, lo que sucede en una parte de su cuerpo no sólo está afectando al resto, sino que un síntoma de un órgano puede venir determinado por una deficiencia en otro.

El ejemplo más claro lo tenemos en el caso anteriormente expuesto del alimento incorrectamente digerido (sistema digestivo) que provoca reacciones en los pulmones (sistema respiratorio) y en la piel.

Por ello, ante un caso de alergia uno de los primeros órganos que debemos tener en cuenta es el intestino, una deficiencia en su mucosa puede provocar que restos de alimentos que deberían ser expulsados regresen al torrente sanguíneo. Una vez que la sangre pasa por los pulmones para su oxigenación, esta sustancias tóxicas son liberadas en ellos provocando la secreción de histamina e inmunoglobulina E. A este proceso es al que se denomina alergia alimentaria.

Tras evaluar la implicación intestinal en cualquier proceso alérgico, debemos tener en cuenta otro órgano de gran importancia para la desintoxicación: el hígado.

Si una sustancia es tomada como tóxica por el organismo será el hígado el encargado de su síntesis. En caso de congestión hepática o de una disfunción de éste, las toxinas circularán libremente por la sangre produciendo de nuevo síntomas alérgicos al intentar ser expulsadas por el pulmón. Debido a esto, un correcto funcionamiento hepático puede ser la solución a procesos alérgicos de la misma manera que una disfunción hepática puede ser la causante de diversos tipos de alergia.

Alergias alimentarias

En los últimos años estamos asistiendo a un crecimiento del número de personas alérgicas. Recientes estudios relacionan estos brotes con la gran cantidad de productos aditivos que digerimos en los alimentos tales como conservantes, colorantes, espesantes y por supuesto los herbicidas y pesticidas, ya que su acción sobre la mucosa intestinal y el sistema inmunológico se ve cada día más estrecha. Por ello es recomendable la ingesta de alimentos ecológicos, que carecen de pesticidas, así como evitar la toma de los alimentos que crean una mayor cantidad de reacciones alérgicas o crean una mayor predisposición a la sensibilización debido a la dificultad de ser digeridos y sintetizados por nuestro organismo.

Entre ellos nos encontramos con los lácteos, el gluten de los cereales, el marisco, cítricos, huevos, carnes rojas, fritos, azúcar refinado (blanco) y harina refinada. Una reducción en su consumo disminuye considerablemente la predisposición a los brotes alérgicos que en muchos casos cesan por sí mismo al evitar dichos alimentos.




De nuevo la psique

Muchos estudiosos han intentado llegar incluso más allá de lo orgánico partiendo de la misma premisa del hombre como un todo con el entorno. Desde ese punto de vista, un momento que psicológicamente pueda ser complicado, si está asociado con una sustancia potencialmente alérgena, puede desencadenar una reacción alérgica.

Se podría poner el caso del niño que desde pequeño ha convivido con un gato al que adora. Por diversas causas, la familia decide deshacerse del animal (o bien éste muere) y desde ese momento el niño desarrolla una alergia ante el contacto con otros gatos.

Ese conflicto de pérdida le provoca una reacción de protección de manera que no tenga que volver a enfrentarse con la situación de pérdida. Si no vuelve a tener un gato, no podrá perderlo.

También hay estudios que apuntan a que ciertas alergias al polen provienen de conflictos de pérdida vividos en la época del año en la que se da la polinización. El subconsciente asocia el polen al conflicto no superado, y cada contacto con éste provocará una nueva reacción hasta que se supere.

Igualmente en ocasiones se apunta a que ciertos procesos alérgicos se dan en momentos en que la persona no es capaz de enfrentarse a una situación concreta como puede ser un ataque de alergia antes de tener que hablar en público, ante un examen o previo a una entrevista de trabajo.

No debemos olvidar que la piel es el órgano que nos puede unir o separar de los demás y por ello una reacción alérgica cutánea puede servirnos para evitar situaciones de contacto. Incluso se cuenta el caso de un niño al que su abuela acostumbraba a hacerle una caricia en la mejilla siempre que lo veía. A la muerte de ésta, a él le salió una erupción en la mejilla que la abuela gustaba de acariciarle.

Remedios para la alergia.

Se podría decir que hay tantos remedios como alergias o incluso como situaciones alérgicas en cada persona.

Los productos indicados para la alergia siempre tienen que estar acordes con el modo reaccional de la persona. No se debe tratar de la misma manera una alergia que curse con mucosidad o estornudos de otra que curse con erupciones cutáneas u otra con asma. De cualquier manera hay unas directrices generales a seguir y unos productos que deben ser tenidos en cuenta en todas ellas.

Si el origen de la alergia es hepático, es necesario llevar a cabo una depuración de este órgano desde antes de la primavera. Es un proceso que puede durar varios años si bien los resultados se notarán prácticamente en la primera floración. Para ello, como plantas principales contaríamos con:
-          Cardo Mariano: Gran hepatoprotector y regenerados de la célula hepática. Su uso está contraindicado en hipertensión arterial y en tratamientos con antidepresivos IMAO.
-           Alcachofera: Hepatoprotector y antioxidante. Posee una acción hipocolesteremiente. Está contraindicada en casos de obstrucción de los conductos biliares y en la lactancia.
-          Grosellero Negro: Acción antialérgica y antiinflamatoria debido a que  es un estimulante de la corteza suprarrenal. Su uso está contraindicado en casos de gastritis y úlcera gastroduodenal.
-          Equinácea y Propóleo: Equilibran el sistema inmunológico.
-          Fumaria: Acción antiinflamatoria y antihistamínica. Es una de las plantas más importantes a tener en cuenta y se debe usar en tratamientos discontinuos.

La oligoterapia también nos presenta opciones interesantes. El Manganeso interviene en los procesos alérgicos ya que previene la anafilaxia. En algunos casos, la toma del Manganeso puede crear una reactivación de los síntomas durante las dos primeras semanas de tratamiento, por lo que se recomienda comenzar su ingesta en una época del año alejada de la primavera o bien asociándolo con el Fósforo. El Manganeso se puede coordinar con el Azufre, ya que su  principal indicación son los problemas hepáticos y biliares. El Fósforo, por su parte colaborará en el equilibrio de los estados de distonía neurovegetativa y espasmofilia.

La organoterapia homeopatizada nos brinda también diversas posibilidades en el campo de las alergias. Por una parte, si el problema viene provocado por la mucosa intestinal tenemos productos como Mucosa Intestinal 4 CH. Si el estado alérgico cursa con mucosidad, tos y estornudo, nos ayudará la Mucosa Endonasal 4 CH.  También es interesante la opción de Suprarrenales 4 CH para la estimulación de la corteza suprarrenal y su acción antiinflamatoria así como el efecto antihistamínico que nos proporciona Poumon Histamine 30 CH , y en casos en los que se produzcan erupciones cutáneas Piel 4 CH.

Dependiendo del tipo de antígeno al que estemos sensibilizados, existe en el mercado diferentes productos en los que se han homeopatizado alergenos tales como el pelo de animales, polvo doméstico o diversos tipos de polen.

De esta manera, a través de las terapias naturales intentaremos una desintoxicación del organismo para que no se produzcan los procesos que dan lugar a la alergia en lugar de paliar los síntomas con productos que escondan el origen del problema.

domingo, 6 de noviembre de 2011

NIÑOS Y MOCOS


Cuando llega la época de frío, todos nos preparamos para las consabidas enfermedades invernales. A veces basta con exponerse unas pocas veces al frío para notar que nuestro sistema inmunológico no está funcionando demasiado bien. Los resfriados y las gripes empiezan a ser comunes. Y eso es un motivo más de quebradero de cabeza en casos en los que hay niños pequeños en la familia.

 A veces un simpre proceso catarral que cursa con mocos deja de ser un resfriado sin importancia. El niño empieza con fiebre, con vómitos o con diarrea y el pediatra diagnostica una otitis o una gastroenteritis... o ambas a la vez.

EL MOCO COMO DEFENSA

Los mocos no son otra cosa que una secreción que tiene como objeto la lubricación y la defensa. Ante ciertos tipos de ataque al organismo (químicos, víricos, bacteriológicos o procesos de deshidratación) las células calciformes comienzan a producir una mezcla de glicoproteínas y proteoglicanos. Por una parte mantiene hidratados los tejidos y por otra defiende el organismo haciendo de filtro físico y químico debido al alto número de anticuerpos que contiene. Su intención es que los agentes patógenos no lleguen al interior del organismo. También son el resultado de la lucha entre los linfocitos y los agentes atacantes y se encargan de eliminar los “restos de la batalla”.

Pero en el caso de los niños hay algunas dificultades añadidas.

Por una parte, los niños no tienen aún maduro su sistema inmunológico. Aunque funcione a la perfección, carece de muchos anticuerpos que los adultos ya tenemos debido a las diversas infecciones que hemos tenido. En nuestro caso, un rinovirus que entre por nuestras mucosas tiene muchas posibilidades de ser reconocido por los anticuerpos que tenemos. El sistema inmunológico envía linfocitos y la cosa no pasa de una sensación de que estamos incubando un resfriado que no va a más.

Pero en un niño, ese mismo rinovirus puede ser la primera vez que entra en su cuerpo. Su sistema inmunológico no tiene los anticuerpos adecuados y por ello la defensa se tiene que organizar de otra manera. El enemigo no está medido y catalogado y por ello no se puede acabar con él rápidamente. Ese rinovirus provocará un proceso catarral más virulento que en adulto. La siguiente vez que el niño se encuentre con ese mismo rinovirus ya estará protegido, pero esa primera vez sufre todo el proceso.


VARIOS CAMINOS

Esos mocos que crea, en muchos casos acaban en su estómago. Al no poder ser digeridos, quedan flotando y el niño está inapetente y con tendencia al vómito, que por lo general lo alivia.

Si los mocos llegan al intestino y estaban infectados, hay bastantes posibilidades de que el proceso derive en una inflamación tanto de la mucosa gástrica como de la intestinal (precísamente como defensa ante esa secreción infectada) y es cuando el pediatra habla de la gastroenteritis.

Y el otro camino que pueden tomar los mocos es el de la trompa de eustaquio. Se trata de una estructura tubular que va desde la caja del tímpano hasta la nasofaringe. En los adultos, la trompa de eustaquio –o tubo faringotimpánico- es ascendente, pero en los niños es casi horizontal, por lo que el moco tiene mucha más facilidad de llegar al oído con la consiguiente posibilidad de provocar una infección.

Si unimos ambas cosas (la menor cantidad de anticuerpos y las particularidades anatómicas de los niños), es comprensible que cada poco tiempo tengamos al niño en casa, con mocos y con un proceso que a muchos padres alarma porque no saben si va a ser algo poca importancia o va a derivar en un proceso más complicado. No debemos olvidar que en los primeros 5 años de vida, puede haber una media de diez infecciones al año. A pesar de entender que es un proceso lógico y que está creando el sistema defensivo del niño, no deja de ser un motivo muy típico de consulta.

¿QUÉ PUEDO HACER PARA QUE MI NIÑO NO SE PONGA MALO EN EL INVIERNO?

Quizá es una de las preguntas que más veces escuchamos en estos meses. La respuesta no es tan sencilla. En realidad la intención no debe ser que el niño no coja infecciones. Éstas, como hemos visto, son necesarias para la creación de anticuerpos. La intención debe ser algo distinta. No hay que evitar que los gérmenes entren en el organismo del niño, lo que hay que intentar es que su sistema inmunológico actúe de la mejor manera posible. Evidentemente, incluso con las mejores protecciones, si ante el agente que ataca no existen anticuerpos, todo el proceso debe hacerse y no vamos a evitar las molestias derivadas de ello. Intentaremos que sea lo más rápido y efectivo posible, pero no podemos –ni debemos- evitar que la naturaleza siga su curso.

Las ayudas las hemos ido comentando en diversos artículos. Debemos mantener el sistema inmunológico en buen estado. Podemos usar inmunoestimulantes como Propóleo, Equinácea, Vitamina C; antinfecciosos como Tomillo o Romero; remedios homeopáticos como Belladona, Pyrogenium, Kali Bichromicum, Anas Barberiae; y también oligoelementos como el Cobre.

DIGESTIONES PESADAS


En el verano tendemos a relajarnos y ese estado en muchos casos también se contagia al terreno de las comidas. Si bien suelen ser más frescas y más ricas en verdura y zumos, es habitual encontrarnos con reuniones familiares o de amigos en las que la comida no se caracteriza por ser ligera con los consecuentes problemas de pesadez.


TIEMPOS Y CONSECUENCIAS

Pero existen casos en los que las digestiones pesadas son unas compañeras habituales de la persona, sin necesidad de comer opíparamente. Tal vez por una vida en la que encontramos poco tiempo para sentarnos a comer y en su lugar engullimos cualquier cosa, tragamos casi sin masticar y salimos de nuevo con prisa.

Si nos acostumbramos a comer a toda velocidad y en poco tiempo, nuestro sistema digestivo tiene que hacerse cargo de una cantidad de alimentos mal masticados. A eso le añadimos la prisa, que no permite que se digieran correctamente y los nervios que en muchos casos acompañan nuestros días (especialmente los laborables).

Todo ello se ve aderezado con un surtido de comidas “para salir del paso”, sin equilibrar, plagadas de conservantes y en demasiados casos, de dudosa calidad nutricional.

Es decir, nos conformamos con llenar el estómago, sin darnos cuenta de que el combustible que le demos a nuestro organismo será el que marque muchas de nuestras actividades.

Nuestro intestino, en lugar de ser una víscera de absorción y expulsión, termina convirtiéndose en un lugar en el que “se echa de todo”, mal digerido y de dudosa calidad. Obviamente, eso es algo que influye en el estado de la propia mucosa intestinal, que no es capaz en muchos casos de absorber lo que se necesita y expulsar lo que no se necesita, terminando por permitir que ciertos tóxicos circulen por el cuerpo.

Pero lo primero que notamos, mucho antes de caer en la cuenta del estado de nuestro intestino, es la sensación que todos conocemos de tener una digestión pesada.

Se debe principalmente a una alteración en la secreción ácida del estómago, que en algunos casos es menor de la que se necesitaría y en otros, mayor. La mala alimentación y los problemas (estrés, nervios, preocupaciones, obsesiones…) tienden a alterar el nivel ácido dándonos un primer aviso de que algo no está funcionando correctamente.

También podemos encontrarnos con una alteración hepatobiliar, que de nuevo puede ser proveniente de alteraciones emocionales o una consecuencia del mal funcionamiento de estos órganos debido a la propia alimentación que tenemos. Estas alteraciones suelen acompañarse de dolores de cabeza centrados en la zona de la parte posterior de la cabeza o en la parte superior, pero pocas veces asociamos un problema y otro.

El tercer órgano que puede estar funcionando inadecuadamente es el páncreas, tanto por motivos orgánicos como por motivos emocionales. Tengamos en cuenta que las enzimas producidas por el páncreas son necesarias para digerir las proteínas (enzimas proteolíticas), las grasas (lipasas) y los hidratos de carbono (amilasas).

La solución sería tan sencilla como masticar muy lentamente (se aconseja no menos de treinta veces por bocado) y evitar tabaco, alcohol, café, chocolate, exceso de frutos secos, comidas grasas y exceso de proteínas animales.


AYUDAS

Lo ideal sería no tener que recurrir a productos, ya que eso indicaría una cronificación del problema, pero mientras se recupera el equilibrio del sistema digestivo, hay una serie de plantas y productos que nos pueden ayudar.

En fitoterapia podemos tomar zumo de papaya o piña alrededor de media hora antes de comer, que nos surte de papaína y bromelina, enzimas pancreáticas. Si la digestión pesada es por exceso de acidez, podemos tomar antes de comer, una infusión con melisa (Melissa Officinalis) contraindicada en hipotiroidismo y manzanilla (Matricaria Chamomilla). Igualmente es buena opción la ingesta de enzimas digestivas si no hay sensación de ardor. Si el problema cursa con hipoacidez se puede tomar romero (Rosmarinus Officinalis) para fluidificar la bilis (no usar en caso de obstrucción de las vías biliares), anís (Pimpinella Anisum) para activar la motilidad y los procesos digestivos.

En homeopatía contamos con Nux Vomica siempre que haya gases, digestiones pesadas, necesidad de echarse la siesta y comidas con exceso de alcohol, Antimonium Crudum (típico de comilonas) si hay sensación de plenitud gástrica, eructos con sabor a alimento y tendencia a excesos alimentarios, Lycopodium Clavatum cuando hay gases, la persona se llena rápidamenteo (incluso necesita desabrocharse el botón del pantalón) y necesita echarse la siesta pero se levanta malhumorado de ella, Arsenicum Album cuando sentimos que nos ha sentado mal un alimento y nos sentimos con debilidad, postración e incluso temblores, Pulsatilla si no sientan bien las grasas y los pasteles. Si tenemos mucha acidez podemos tomar Robinia, y si la acidez es más fuerte con vómitos, Acidum Sulphuricum.

En la mayoría de las ocasiones, los problemas digestivos son en realidad el resultado de una alimentación incorrecta, rápida y con desequilibrios nutricionales. Si somos capaces de variar nuestras costumbres en la mesa (una de las costumbres más difíciles de cambiar) podremos evitar en gran medida molestias que se pueden cronificar con facilidad, que pueden derivar en problemas más graves, y evitaremos igualmente la ingesta de productos de ayuda que no serían necesarios con un equilibrio alimenticio.





CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES EN LAS TÉCNICAS NATURALES

Existe el mito de que las técnicas naturales son totalmente inócuas, que no se puede hacer ningún tipo de daño con ellas y que por ello, se pueden utilizar prácticamente sin tener conocimiento, ya que en el peor de los casos, lo que pueden hacer es nada.

Pero si nos ponemos a pensar un poco llegaremos a la conclusión de que si tiene efectos sobre la salud, si “algo se mueve” con ellas, ese movimiento puede orientarse de la manera adecuada o de una manera errónea.

Vamos a ver las principales técnicas:

FITOTERAPIA

El uso de las propiedades curativas de las plantas viene de antiguo. Los chamanes, los brujos y los médicos de antaño, conocían infinidad de plantas con diversos efectos en el organismo.

Pero de la misma manera que conocían sus efectos positivos, siempre tenían en cuenta las dosis que se debían utilizar. Como dijo Paracelso “la diferencia entre la medicina y el veneno, está en la dosis”.

Los compuestos fitoterapéuticos están fabricados con dosis muy medidas, y si se respetan, rara vez podrán hacer daño con respecto a la cantidad que ingerimos. Pero también tenemos plantas que se venden en bolsas, y si no sabemos bien lo que hacemos, podemos llevarnos desagradables sorpresas.

Pondré el ejemplo de la conocida Arnica Montana. Una planta que ha demostrado su efectividad en golpes, traumatismos y contusiones por via externa. Pero también es un potente cardiotónico y tiene una considerable toxicidad si se administra por via interna. De hecho, algunos productos orales que contenían mínimas dosis de Arnica, han cambiado su composición para evitar posibles intoxicaciones.

Una ingesta de dosis inadecuadas de Arnica puede provocar alteraciones nerviosas, vértigos, irritación de mucosas e incluso fallo cardiaco.

Otra planta muy conocida sobre todo por las personas con problemas articulares, es el Harpagophytum Procumbens, el Harpagofito. Éste no debe ser utilizado por mujeres embarazadas, ya que tiene acción occitócica que puede llevar a contracciones o incluso a sorpresas peores.

Saliendo un poco de ejemplos puntuales, debemos también tener en cuenta cuando los propios efectos de las plantas (su acción terapeutica) puede no ser la adecuada. En el caso de los diuréticos, es frecuente que personas con hipertensión acudan directamente a plantas o preparados de éstas con acción duirética. En estos casos se debe tener mucha precaución, ya que sin un control profesional se puede provocar una descompensación tensional. Normalmente no hay problema mientras se respeten las dosis, pero se recomienda supervisión al respecto.

Algo similar sucede con los drenadores hepáticos o renales. No es la primera vez que una persona realiza un drenaje sin haber comprobado si tiene obstrucción de las vias biliares o renales. Si así fuera, la administración de una planta con estos efectos le puede derivar en un desagradable cólico.

En resumen diríamos que en los preparados fitoterapeuticos, mientras se respeten las dosis, no habría problema de intoxicación, pero se deben tener en cuenta los efectos “colaterales” de los componentes (lo que hemos dicho del Hipérico en embarazo). En cuanto a las plantas simples, debemos informarnos bien de las acciones antes de usarlas, sobre todo si lo vamos a hacer por via interna.

HOMEOPATIA

En este caso es más complicado hablar de efectos que puedan llevar a situaciones desagradables o incluso peligrosas. Pero también las hay.

Si con las plantas parece que no se puede hacer daño alguno (ya hemos visto que no es así), podría parecer que con la homeopatía, con diluciones mínimas (esto es, dosis infinitesimales), el peligro está totalmente evitado.

Obviamente no es así. Recuerdo el caso, cuando estaba realizando mis estudios de homeopatía, en el que un compañero, tras comenzar a estudiar el Sulphur, vio que le podía servir para tratar un problema de supuración cutánea que tenía en ese momento.

Por ello se tomó una sola dosis de dicho policresto a una dilución media. El fallo no estaba en que no estuviera indicado, al contrario. Sulphur se administra en casos de erupciones cutáneas, supuraciones, granos, eczemas, etc. y normalmente con muy buenos resultados. El fallo como tal estaba en la parte constitucional de Sulphur y en que es uno de los principales remedios de la psora homeopática.

Sería un poco complicado explicarlo en pocas palabras, pero podríamos decir que Sulphur favorece la excrección y que el incauto compañero tenía una constitución (o sea, un modo de reacción orgánico en este caso) que si bien tendía a la acumulación, le llevaba a una gran sinergia con el policresto.

El resultado fue un desagradable cuadro de picores, supuraciones varias, calor, mareos, vómitos y diarrea que llegó a asustarle a él y a toda la familia.

Hay autores que incluso hablan de potenciales peligros de aborto de Lycopodium 200 al igual que Apis Mellifica a diluciones bajas.

Otras situaciones que debemos tener en cuenta es la toma de alimentos que puedan hacer el efecto contrario al remedio homeopático que estamos administrando. Si estamos tomando Nux Vomica para un carácter ansioso y una situación de nervios, deberemos evitar el café (aunque en ese caso concreto, la persona tienda a tomarlo e incluso diga que lo necesita) porque anulará el efecto del remedio.

En este segundo caso, a pesar de que puede resultar imposible encontrar una sola molécula de principo activo de la cepa en el remedio homeopático, no se elimina el riesgo. Suele ser mucho más complicado en le caso de la homeopatía que en el de la fitoterapia conocer este tipo de situaciones más o menos peligrosas. En la ctualidad se siguen haciendo estudios al respecto, pero sí hay casos (como en el anteriormente comentado de Sulphur) que es una reacción que todo homeópata conoce, pero que si se lee ma Materia Médica Homeopática sin ciertas bases, no se llega a esa conclusión.

En este artículo sólo he tratado dos de las  técnicas naturales más comunes para exponer que deben ser conocidas para así utilizar su capacidad de ayudarnos y no la de perjudicarnos.

No se debe tener miedo ni a una ni a otra, pero sí tener conocimiento. Si no conocemos el efecto de una planta o de un remedio homeopático, no tenemos que resignarnos a dejarlo de lado, siempre podemos consultar a profesionales que nos orienten, que nos digan cómo manejarlo adecuadamente.

Al fin y al cabo, como dicen muchos, “contra el miedo, conocimiento”.

L-CARNITINA


En los momentos en el que se acerca el verano, surgen de cualquier lugar dietas rápidas, dietas casi milagrosas y productos que pretenden hacernos perder en cuestión de unos pocos días, los kilos que hemos ido acumulando durante casi un año.

A pesar de las múltiples advertencias al respecto, son muchas las personas que siguen acudiendo a este tipo de prácticas, sin caer en la cuenta de que lo que se acumula en mucho tiempo no se puede eliminar en poco, y de que una pérdida rápida de volumen puede tener efectos a medio o largo plazo en la salud.


¿QUÉ ES LA L-CARNITINA?

Debido a esta necesidad que se ha creado en la sociedad de adelgazar con rapidez, diversos estudios han fijado su atención en la L-carnitina.

Se trata de un derivado aminoácido que actúa en el metabolismo de los ácidos grasos. La L-carnitina favorece la oxidación de las grasas y favorece su eliminación, ya que facilita que sean usadas como combustible. Si no existe en el organismo una cantidad adecuada de ella, las grasas tienen más dificultad en oxidarse y, consecuentemente, tienden a ser eliminadas con lentitud. Paralelamente, al actuar sobre el metabolismo de los lípidos, favorece la eliminación de triglicéridos y de colesterol.

Estudios realizados en Alemania apuntan a que la L-carnitina favorece la combustión de las grasas y que quienes la consumen se sienten menos cansados.

Por otra parte, también hay estudios que concluyen que la L-carnitina debería ser necesaria únicamente para las personas que tienen bajos los niveles de ésta, ya que si se tiene una dieta variada y equilibrada, no sería necesario el aporte extra. Igualmente se apunta a que una dieta correcta incluye vitamina B6, vitamina C, hierro, etc., que son necesarios para la síntesis de la L-carnitina.

Evidentemente ello nos lleva al pensamiento de que si tuviéramos una dieta variada y equilibrada, no necesitaríamos aporte de L-carnitina y posiblemente de otros muchos nutrientes y vitaminas, pero ¿quién lleva actualmente una dieta equilibrada? Y es más ¿estamos seguros de que los alimentos que ingerimos tienen las cantidades adecuadas de nutrientes?

Muchos estudiosos achacan precisamente a esas deficiencias nutricionales de los alimentos la necesidad de consumir complementos nutricionales.


¿ES NECESARIO Y SUFICIENTE CONSUMIR L-CARNITINA PARA PERDER PESO?

A razón de lo anteriormente expuesto, deberíamos pensar que aunque hagamos una dieta equilibrada, lo más posible es que sigamos teniendo ciertas necesidades de aportes nutricionales extras.

También es cierto que aunque los alimentos no posean los nutrientes necesarios, siempre será más conveniente llevar una dieta lo más equilibrada posible, aunque tengamos que tener presente que ciertas ayudas externas pueden favorecer los procesos metabólicos y orgánicos para un mejor funcionamiento.


OTROS USOS

Independientemente del uso para el metabolismo de las grasas, la L-carnitina se ha mostrado eficaz en el tratamiento de otras dolencias. Evidentemente, siempre bajo supervisión profesional, ya que diferentes dosis de ésta tienen acción sobre diferentes procesos orgánicos.

Si bien los principales problemas que se tratan con L-carnitina son afecciones cardiovasculares y renales, se ha encontrado efectiva en el tratamiento de derivaciones de éstas como angina de pecho, arritmias, diabetes, trastornos hepáticos, baja movilidad de los espermatozoides y por supuesto en casos de bajo rendimiento físico.

Se debe tener en cuenta que en personas con problemas renales, se debe cuidar especialmente la dosis, ya que puede agravar el cuadro.

La L-carnitina, como muchos de los productos que nos brinda la naturaleza, nos brinda grandes posibilidades y nos puede ayudar en diversos problemas, pero debe estar supervisada por un profesional, ya que como decía Paracelso: “la diferencia entre el veneno y la medicina está en la dosis”.


APRETANDO LOS DIENTES


Muchas personas se levantan casi todos los días con dolor de cabeza o cuello. En un principio suele achacarse a una almohada dura, demasiado alta o demasiado baja, pero en muchos casos (se calcula que entre un 10 y un 20 por ciento de la población) se debe a lo que en medicina se denomina bruxismo, es decir, el hábito –generalmente inconsciente- de mantener apretados los dientes.

ORIGEN Y TIPOS

No todas las personas que aprietan los dientes son conscientes de ello. Normalmente el dato viene de compañeros de habitación o del odontólogo que observa el desgaste de las piezas dentales.

Se contemplan dos tipos de bruxismo: el céntrico o bricomanía es el apretamiento continuo, voluntario o involuntario y diurno o nocturno, de los dientes. El excéntrico o frotamiento consiste en el típico rechinar de dientes, un movimiento lateral con presión.

Ambas formas se suelen tratar con unas protecciones que se colocan durante la noche y que evitan el desgaste dental, pero aunque protegen las piezas, no solucionan el problema.

Los masajes en la zona de cuello y en la ATM (articulación témporo-mandibular) descargan la zona muscular afectada y pueden evitar durante unos pocos días una nueva oclusión, pero tampoco son la solución.

Los dientes, para todos los animales son además de un utensilio imprescindible para la masticación y necesario para la deglución, un arma. Muchos son los animales que utilizan sus dientes no sólo para cazar y despedazar sus alimentos, sino también para amenazar, mostrar su agresividad, imponerse en un estado social y en definitiva, dar miedo.

Si vamos a la somatización, nos encontramos rápidamente con que cuando ante una situación nos vemos en la necesidad primaria de defendernos, el instinto nos hace “mostrar los dientes” o “dar un mordisco”. Pero evidentemente no es algo que debamos hacer y ello, en ciertas circunstancias nos hace apretar los dientes “para no morder a alguien”.

Nuestro consciente controla de manera eficaz ese impulso primario, pero el origen queda ahí, y cuando el cerebro está “despistado”, ese mordisco que se nos ha quedado dentro, sin poder hacerse efectivo, se traduce en un apretamiento, como si quisiéramos de alguna manera lanzar y mantener ese bocado que de manera real no podemos.

Obviamente, está relacionado con cuadros de nerviosismo, ansiedad, estrés, etc. Cualquier persona con este problema, lo primero que debe plantearse es si está pasando por una época en la que cualquiera de estos factores estén incidiendo en su vida. Si es de manera continuada, la situación puede llevar tiempo actuando aún de manera inconsciente, y si se trata de una situación puntual, sería necesario evaluar si existe alguna situación o algún problema al que no consigamos “hincar el diente” o si hay alguna situación –o persona- a la que queramos “morder” y que evidentemente, no podamos hacerlo.

Lo principal en cualquiera de los casos es un planteamiento de la situación y de la actuación que debemos tener ante ella. Recordemos que nuestro consciente nos controla el mordisco real, pero nuestra parte subconsciente nos hace que la energía que queda bloqueada en esos momentos, deba salir de alguna manera. Esa manera es, como he dicho anteriormente, bien durante la noche, cuando el cerebro está “descansando” o bien durante el día en momentos en los que está “despistado”.

Desde cualquiera de las técnicas naturales, se debe buscar el motivo que provoca ese estado alterado del sistema nervioso que deriva en esa ansiedad, y partiendo de ahí, tratarlo de manera lo más individualizada posible. Debemos tener claro que no se trata de un problema dental ni muscular, sino de uno nervioso.

AYUDAS

Como en cualquier caso de ansiedad, nervios y estrés, deberemos buscar los productos que nos ayuden a controlar ese punto, pero en todo momento debemos tener presente que somos nosotros mismos quienes deberemos replantearnos la situación, ya que ningún producto nos solucionará el problema. Sin embargo sí nos proporcionarán la tranquilidad o el equilibrio necesario para que podamos tratarlo de la manera adecuada.

Desde la fitoterapia, tenemos la conocida Pasiflora (Pasiflora Incarnata), con su acción ansiolítica, hipnótica suave, miorrelajante y espasmolítica. Está contraindicada en embarazo, lactancia e infancia (se debe en estos casos recurrir a tranquilizantes más suaves). La Valeriana (Valeriana Officinalis) tiene acción tranquilizante, hipnótica, espasmolítica, relajante muscular, ligeramente hipotensora y anticonvulsiva y está contraindicada en embarazo, lactancia y niños menores de tres años. La Amapola (Papavr Rhoeas) tiene una acción ligeramente sedante y espasmolítica y está contraindicada en embarazo, lactancia y niños pequeños debido a su contenido en alcaloides.

En homeopatía, si bien es necesario individualizar cada caso, tenemos como opciones principales el Arsenicum Album si la ansiedad viene acompañada de problemas digestivos con dolores abdominales, cistitis, agitación que mejoran con aplicaciones calientes y que empeoran por la noche y al despertar. Aconitum Napellus si la ansiedad llega a producir miedo a morir y va acompañada de inquietud, taquicardia y sed. Phosphorus para personas con taquicardias producidas por emociones (amor, belleza, etc.) que empeoran al tardecer y de noche, con miedo a morir y que mejoran con la compañía. Argentum Nitricum para la ansiedad ante un suceso importante. Nux Vomica para la ansiedad derivada de la responsabilidad con ataques de irritabilidad y Rhus Toxicodendron para irritabilidad por dolor. En organoterapia tenemos Eje Córtico-hipotalámico.

Entre los oligoelementos más indicados, encontramos el Orotato de Litio (más recomendable para casos de mucha ansiedad que el Gluconato de Litio) y el Manganeso-Cobalto para las distonías neurovegetativas que conlleva la ansiedad.

Es difícil en la vida que nos ha tocado vivir no encontrarnos con momentos de nerviosismo en los que desearíamos “pegar un mordisco” a alguna persona o a alguna situación, pero debemos darnos cuenta de que un cambio de planteamiento o de punto de vista son imprescindibles en casos así. Al fin y al cabo, nuestros dientes no tienen la culpa.


sábado, 5 de noviembre de 2011

DE NUEVO AL COLEGIO


Un año más, como otros muchos, ha comenzado el regreso de los niños al colegio. Los padres, en especial los de los más pequeños, suelen preocuparse por el estado de salud que les espera a  sus hijos. Son habituales las preguntas acerca de cómo evitar en la medida de lo posible, que cojan gastroenteritis resfriados o gripes. Para ello daremos unas pautas, tanto en lo preventivo como en casos agudos.

EL SISTEMA INMUNITARIO

De todos es sabido que cuantas más defensas tenga una persona, mayor es su resistencia a los virus, bacterias y gérmenes. En estos días de comienzo de las clases, los cambios del tiempo, de ritmos, las prisas y muchos factores, pueden mermar la eficacia del sistema inmunológico.

Una de las cosas que con frecuencia más pasan por alto los padres, es la actitud con la que el niño va al colegio. No podemos pretender que a todos les guste, pero debemos tener en cuenta que una actitud de rechazo a ir, puede hacer mella en su inmunología y por ello más vulnerable a tener algún problema de salud en ese sentido.

Es importante en todos los casos, pero más aún en los pequeños que van por primera vez, que el planteamiento dado desde casa sea lo menos "obligatorio" y lo más natural y atractivo. La intención es que surja del propio niño el interés en ir. Si lo conseguimos, tendremos mucho terreno ganado.

Obviamente no siempre es posible, y entonces nos encontramos con un panorama de berrinches y rabietas.

En caso de que lo tomen bien, deberemos despreocuparnos de que eso pueda afectar a sus defensas, pero sin olvidar que no los deja libres de resfriarse en el futuro.

SEÑALES

En muchas ocasiones, mediante la simple observación de nuestros hijos, podemos saber cuando pueden estar a las puertas de un resfriado o gripe. Antes de mostrarse síntomas como la fiebre, estornudos, tos o destilación nasal, los veremos más tranquilos, más mimosos, en algunos casos más inquietos, pero si algunos días antes el niño ha tenido un disgusto, un susto, un berrinche relativamente grande, una desilusión o algún sentimiento similar, es muy probable que su sistema inmunológico se haya resentido y no tenga capacidad para evitar que el virus o la bacteria se instale.

PREVENCIÓN

Si bien no es posible librarse de algún resfriado o gripe de vez en cuando, es posible evitar muchos teniendo en cuenta lo apuntado anteriormente y añadiendo algunas ayudas naturales.

Conviene recordar, como he dicho en varios artículos anteriores que las dosis para niños no son iguales que las de adulto. Por supuesto que en los compuestos infantiles eso ya está contemplado, pero si usamos plantas o extractos, tenemos que considerar algunos datos.

No existe un acuerdo común, pero se suele tomar como referencia la fórmula siguiente:
Dosis infantil =peso del niño/70 x dosis de adulto. También se puede usar: dosis infantil = (edad del niño en años x dosis de adultos) / 20.

En el campo de la fitoterapia, tenemos plantas como la Equinácea (Echinacea Angustifolia), o el conocido Propóleo (Propolis). Ambos son los primeros en los que pensar como preventivo aunque tienen una poderosa actividad en casos agudos.

En homeopatía, quizá el más conocido preventivo sea Anas Barberiae 1000K que se presenta en el mercado con distintos nombres comerciales. También se puede usar la propia Equinácea a una dilución muy Baja.

EN CASOS AGUDOS

Una vez se ha instalado el virus o la bacteria, las ayudas se deben variar con respecto a lo administrado como preventivo. Se puede seguir tomando todo lo anterior, a lo que podemos añadir en fitoterapia el Tomillo (Thymus Vulgaris) y el Romero (Rosmarinus Officinalis). Ambos con gran acción antiinfecciosa y contraindicados en embarazo, lactancia, enfermedades neurológicas y broncoespasmo. Si hay mucha tos podemos añadir Drosera (Drosera Rotundifolia) y miel.

En homeopatía tenemos como principales policrestos el  Aconitum Napellus si el cuadro es de garganta seca, dificultad para tragar, sed, fiebre seca y una marcada hiperactividad. Belladona si la fiebre es húmeda, no existe sensación de sed, duele la cabeza a modo de "golpes" con los latidos del corazón y el enfermo tiene la cara congestionada. De nuevo Drosera para la tos a la que podemos añadir  Ipeca. Si hay mucho moqueo nasal daremos Ambrosia Artemisae y si hay conjuntivitis, Allium Cepa y Euphrasia.
 
Como hemos visto y comentado, no siempre es posible evitar una caída del sistema inmunológico, pero tenemos en nuestras manos diversos métodos para que no suceda con frecuencia y para que en caso de no poder evitarlo, no sea tan incómodo.